Luis Heraclio Medina Canelón: La historia del liceo Pedro Gual

Luis Heraclio Medina Canelón, columnista en Notitarde

El próximo 30 de Julio se cumplieron 85 años de la creación del Liceo Pedro Gual.  Fue por decreto del entonces presidente de la república, el Gral. Eleazar López Contreras, el verdadero padre de la democracia venezolana, que se crea nuestro primer liceo carabobeño de la modernidad, según decreto del ejecutivo federal del 30 de julio de 1936.

Se le dio para su primera sede la antigua casa donde funcionó la Universidad de Valencia, frente a la Plaza Sucre, y al lado de la Iglesia de San Francisco, lo que conocimos como la “facultad de Derecho”.  Su primer director fue el Br. J.G. Ponce Bello y el sub-director el Dr. Leopoldo Araujo.

En sus primeros tiempos, los estudios de bachillerato eran sólo de 4 años, apenas contando el liceo con algo más de 300 alumnos.   Tuvo la novedad, para aquellos tiempos de ser el pionero en la educación mixta, es decir, hembras y varones estudiaban juntos por vez primera.  Para los años cuarenta, con una nueva organización tenía casi 400 alumnos: 3 secciones de primer año (120 estudiantes), 2 secciones de segundo (80 alumnos), una sección de tercero (80 alumnos) y una de cuarto con 40 alumnos.  En cuanto al segundo ciclo, que sería el quinto año había: Ciclo de Ciencias Físicas y Matemáticas: 16 alumnos, Ciencias Sociales: 12 alumnos, Ciclo de Ciencias Biológicas: 50 alumnos.  De esta población estudiantil 80 eran muchachas, una de ellas fue la bella René Lozada, que años más tarde sería la esposa de Renny Ottolina.

Tanto el primer como el segundo ciclo tenían sus clases prácticas de Anatomía, Botánica, Fisiología, Física, Química, Mineralogía y Dibujo.  Las prácticas de Química Biológica las veían los muchachos en el antiguo Hospital Civil de Valencia. De aquellas promociones egresó el Dr. Guillermo Mujica Sevilla, reputado médico y uno de los últimos cronistas de Valencia.

Pocos años más tarde, durante la presidencia  del Gral. Isaías Medina Angarita y como ministro de instrucción pública del Dr. Rafael Vegas se decreta la construcción de un moderno edificio para sede del instituto, a semejanza del “Fermín Toro” de Caracas, con un costo extraordinario para la época de un millón ochocientos mil bolívares, el cual será edificado en Camoruco, en  unos terrenos donados por la sucesión de Antonio Guzmán Blanco a la Municipalidad de Valencia, conocidos como el “Parque Guzmán Blanco”.

Allí quedaba en el siglo XIX la suntuosa residencia del presidente Guzmán Blanco, que solía venir por temporadas a Valencia.  Luego de la muerte de Guzmán la residencia y el parque donde estaba enclavada fueron quedando abandonados y en ruinas y en las primeras décadas de los treinta algunos deportistas fomentaron allí unas canchas deportivas.  Allí funcionaba el “Camoruco Tenis Club” y había otras canchas basket y un parque infantil.  La nueva edificación estaría dotada de holgadas dependencias, canchas, laboratorios, comedor, aulas, abundantes áreas verdes y hasta un teatro.  También se le incorporaron los más modernos equipos y material pedagógico.

El los años cincuenta el liceo llegó a tener un periódico impreso en rotativa, como cualquier periódico comercial. Se llamaba “El Sol” y tenía todas las secciones de rigor: noticias, editorial, crucigrama, deportes y hasta publicidad pagada por las más importantes casas comerciales de la ciudad. En nuestra colección tenemos un ejemplar de aquellos periódicos quizás el único que exista.

En los años setenta tenía hasta su propio autobús, que llevaba a los muchachos a excursiones institucionales.

Por años el “Pedro Gual” fue famoso por su rigurosidad académica, formando centenares de bachilleres que luego serían exitosos estudiantes universitarios y excelentes profesionales. Era el primer liceo de la ciudad, que no tenía nada que envidiar al mejor colegio privado.

Firmes directores dirigieron con acierto por muchos años el quehacer en el liceo, imponiendo con carácter y justicia su autoridad en beneficio de la comunidad liceísta.  Pero los tiempos cambiaron, se fue perdiendo la brújula….desde leyes complacientes  hasta el temor a asumir responsabilidades en todos los ámbitos de la vida  han llegado también hasta nuestro liceo.  Hoy, quizás ni la estructura física ni el componente humano sea el mejor de todas sus épocas.  No perdemos la esperanza de ver que regresen al “Pedro Gual” sus pasados brillos, tanto en lo físico como en lo humano.