Luis Heraclio Medina Canelón: La Nuera hollywoodense de Juan Vicente Gómez

Luis Heraclio Medina Canelón, columnista en Notitarde

Alguien dijo que la crónica era algo así como el “anti-somnífero” de la historia. La hacen más amena y divertida.  Se trata de las micro-historias, los relatos de las intimidades, de las menudencias de la vida de las personas del pasado que nos vienen a dar una la dimensión humana de los personajes.

En diciembre de 1935 muere Juan Vicente Gómez, luego de 27 años en el poder, tras amasar la riqueza más grande que nunca tuvo venezolano alguno. También sus familiares, compadres, subalternos y amigos en general hicieron enormes fortunas a su amparo, mientras que en Venezuela reinaba la más absoluta miseria: una pobreza general, los más bajos niveles de salubridad de todo el continente, con epidemias endémicas de paludismo, tuberculosis, disentería, tifus y sífilis que diezmaban a la población.  Lo mismo ocurría con la educación, en niveles bajísimos respecto a los otros países de América; las universidades cerradas y altísimos niveles de analfabetismo.

A la muerte del dictador la mayoría de sus herederos huyeron del país, ante el temor de represalias por parte de los miles de afectados por la larga dictadura, tratando de preservar sus enormes fortunas.  Todos los bienes de Gómez dentro del país fueron expropiados, pero aun así los miembros del «clan Gómez» escaparon con cientos de millones de bolívares.

Uno de tantos fue Gonzalo Gómez Bello, hijo del dictador en una de sus tantas concubinas.  Era amigo del vivir bien, del juego y el deporte, de los caballos pura sangre y las carreras, como todo hijo de millonario que no ha trabajado nunca.

Luego de la muerte de su padre Gonzalo se establece en Estados Unidos, donde lleva una vida de «playboy» gastando dólares a manos llenas en mujeres, lujos, restaurantes, cabarets, fiestas y clubes.  Entre rumba y rumba conoce a una jovencita bailarina de Broadway, y ex miss de belleza, Joyce Mathews, una rutilante rubia quien desde los 15 años ya comenzaba a figurar en la gran pantalla como artista de la “Paramount” y los shows tipo Broadway.

Cupido o algún otro tipo de interés unieron a la linda y ambiciosa bailarina de dieciséis años con “coronel” de cuarenta y uno.  Las crónicas dicen que la madre de la chica tuvo bastante que ver con este romance, posiblemente Gómez se vio cautivado por la bella chica de 16 años y ojos azules.  Y la niña o su madre fueron impresionadas por los verdes billetes que dilapidaba sin medida ni control el caribeño veinticinco años más viejo que Yoyce.

La madre de la jovencita rápidamente convino con el matrimonio que se realizó con toda la pompa y lujo dignos de una super star y un magnate millonario.  El lugar de la fastuosa recepción fue el Hotel Waldorf Astoria, uno de los hoteles más lujosos del mundo, ubicado en un rascacielos de 47 pisos en lo mejor de Nueva York. Acudieron unos 800 invitados, del «jet set», de la farándula y de la economía norteamericana, que bebieron cajas y más cajas de la más fina champaña y los mejores licores de todo el mundo.  La fiesta costó una una suma exorbitante de dólares, cantidad astronómica para la época, que marcó un hito, en lo que a derroche se refiere.

¿Y cómo le fue a la pareja de recién casados? El matrimonio no duró ni las dos semanas, Joyce lo abandonó acusando a Gómez de abuso físico, luego la chica demandó la nulidad del matrimonio, alegando que no sabía el “oscuro origen” de Gómez, que no podía vivir con el heredero de quien tuvo su país bajo «el reino del terror».

Nunca se supo cuál fue la versión de Gómez, lo cierto es que los tribunales norteamericanos declararon nulo en matrimonio. ¿Sería una trama de la astuta madre de Joyce el matrimonio entre la chica y el cuarentón con algún fin inconfesable? ¿Tuvo Gonzalo que llegar a un acuerdo monetario con su desposada para evitar algún problema legal en el país del norte que le había dado refugio? El desigual matrimonio y el sorpresivo divorcio dejaron muchas incógnitas que no han sido despejadas.

Gonzalo continuó con su vida disipada y dilapidó un millón de dólares en menos de un año. Recordemos que en aquellos tiempos el dólar era más valioso que hoy en día.

Mientras tanto, Joyce se casó seis veces más con cuatro maridos diferentes. Es decir, repitió de marido dos veces.  Evidentemente, era una chica «partidaria del matrimonio”.

Luego actuó en varias películas: «Hijos a Prueba» (1939), «$ 1000 por Touchdown” (1939) y «Míster Universe».

Al tiempo Gonzalo regresó a Venezuela, donde se le recordaba como promotor del beisbol y de las carreras de caballos. Murió a finales de los 70. Así son las cosas, como diría Oscar Yanes.

Luis Heraclio Medina Canelón

Miembro Correspondiente de la Academia de Historia del Estado Carabobo

@luishmedinac