Miguel Antonio Parra Giménez: El País Que Queremos

Miguel Antonio Parra Giménez – Notitarde
Miguel Antonio Parra Giménez, columnista en Notitarde

El futuro de un país

El futuro de una nación siempre descansa en la inversión que se haga, primero en su propia gente y segundo en la planificación de políticas públicas que promuevan las distintas áreas del desarrollo tecnológico, agrícola, industrial, servicios, etc, que el país requiere.

En el caso venezolano, si queremos proyectar cual será el índice de progreso que tendremos en los próximos treinta (30) años, es indispensable analizar la inversión que en los últimos 20 años hemos tenido principalmente en el sector educativo, tomando en cuenta desde la educación preescolar hasta la universitaria. A tal fin, hace necesario revisar los índices de rendimiento del nivel académico de exigencia buscada, además del nivel de alimentación y salud que ha tenido los tomadores del servicio. Si una nación desea tener un futuro prominente, es necesario invertir en la educación, la alimentación y la salud, de sus connacionales, ya que los tres elementos van de la mano para lograr un rendimiento óptimo en la formación del ciudadano.

Cumplida la tarea de formación del sector productivo humano, es indispensable revisar los niveles de inversión en servicios y tecnología, aquellas áreas que ha de responder al sector público como la correspondiente al sector privado. En este campo, la mano del estado es fundamental para el desarrollo del sector productivo de un país, ya que se requiere de un nivel de inversión tal, que se hace cuesta arriba, dejarlo solo en la mano de los particulares. La inversión que le corresponde asumir al estado bien puede darse en concesión para su desarrollo y explotación, cuando el estado no tiene los recursos suficientes.

Durante los cuarenta (40) años de la república civil, se generaron varios planes de la nación que correspondía a la inversión estatal en áreas estratégicas para el desarrollo del país. La explotación del petróleo, hierro, gas y demás minerales, fue debidamente atendido, así como los servicios fundamentales de luz, agua y vialidad.

Desarrollar las áreas agrícolas e industrial, requería de llevar estos servicios elementales para poder desarrollar dichas actividades, el agua, la luz y la vialidad fueron factores esenciales para la generación de inversión privada en los sectores agrícola, pecuario e industrial, allí comenzó con seriedad, el desarrollo de una Venezuela productiva.

Otro elemento importante a tomar en cuenta al proyectar el futuro de un país, es su juventud, en cuyos hombros la nación cierna sus esperanzas. Para poder visualizar la Venezuela a treinta 30 años, es también fundamental, tener en cuenta la generación de relevo y su capacidad de generar desarrollo.

Repasando todos estos elementos, en el caso Venezuela, está claramente definido que el futuro de los venezolanos estará sujeto a la presencia o no del socialismo del siglo XXI, en la dirección del país. La revolución que ha encarnado el régimen de turno ha llegado a su nivel de incompetencia, conclusión a la cual se llega con solo observar el nivel de desinversión en la gente y en su sector productivo. Venezuela con Maduro y su gobierno, tiene el futuro de los venezolanos comprometido con la mayor pobreza que este haya podido padecer, y su juventud, tiene serias dificultades de cumplir su compromiso, porque quienes se han ido ante tanta dificultad no ven posible su regreso y quienes han optado por quedarse, mantiene un nivel de desaliento y frustración, que los tiene sumido, en una gran decepción y en muchos casos, en una gran depresión.

Urge entonces un cambio de gobierno, un cambio de modelo, un cambio de mentalidad. Se hace obligatorio actuar.

Por Miguel Antonio Parra Giménez

@miguelparrag