Pablo Aure: Día del Abogado

Pablo Aure - Notitarde

Nunca he entendido por qué se escogen los días para conmemorar determinadas profesiones.

Por ejemplo hoy *23 de junio* en Venezuela es el *Día del Abogado* por cierto, no en todas partes del mundo se celebra el mismo día. Aquí se instauró en honor al natalicio de don Cristóbal Mendoza, hombre de leyes y leal a Simón Bolívar, El Libertador.

Ser abogado es defender, abogar «avocaré».

En mi caso particular ejercí la profesión en los tribunales y en mi escritorio por  varios años hasta que me entregué a la docencia (desde donde la sigo ejercitando de acuerdo a los principios de la abogacía, en el salón de clases, en los pasillos o en el Consejo Universitario). La *docencia* es el complemento perfecto para la estabilidad de la mente, para sentirte bien contigo mismo. Enseñar lo que creemos y hemos estudiado.

*El abogado nunca deja de ser abogado y el docente nunca deja de ser docente* aquí he amalgamado el sueño de mi felicidad emocional: defendiendo y enseñando.

Sé que los abogados no tenemos muy buena fama, pues hasta maldiciones gitanas nos han achacado «entre abogados te veáis…» Cómo en todas las profesiones y oficios hay gente buena y mala. Pero no por ello debemos juzgarlos a todos por igual. La abogacía es hermosa cuando la ejerces con pasión, sinceridad, lealtad y estudias los casos que te confían. En el abogado reposa la confianza del cliente. Que también hay buenos y malos. Pero todos tienen derecho a ser defendidos, a los clientes «malos» hay que garantizarle los medios para demostrar su inocencia o que les asiste la razón. El abogado es un instrumento de la justicia. Cuando ese instrumento opera para la maldad, ya saben lo que puede ocurrir en la sociedad. Aprendí, que un abogado no debe ver la condición social de su defendido sino la necesidad de ese ser que sufre y acude a él. Aprendí de Santiago Betancourt Infante que: *no hay causas pequeñas, sino pequeños abogados*

Desde luego, los abogados «los malos» (no son abogados) me refiero a los de las maldiciones gitanas, ellos no actúan solos porque ellos también se valen (y hasta construyen) un andamiaje corrupto para torcer la justicia. De la abogacía también aprendí que para ganar juicios hace falta tres cosas. La primera, tener la razón; la segunda, saberla probar y; la tercera, quizá la más importante en estos tiempos perversos, es que *el juez te la dé* sin estas tres condiciones jamás ganarás juicios.

Un abogado debe ser docente en los juicios, argumentar y razonar. El abogado debe aplicar el sentido común.

El Derecho es la vida cotidiana. Pero para representar a otro ciudadano o persona, debes poseer el título de abogado.

Para ser abogado, médico, maestro, enfermero o ingeniero, primero tienes que tener valores y principios, por eso amigos y colegas míos, de nada nos sirve tener un reconocido nombre o ser «exitosos» dedicándonos a una determinada profesión si carecemos de las bases sólidas para construir un mejor país.

Más que en «palacios» de «justicia» tenemos que invertir en la educación. Sí en *educación* desde el primer nivel, esa es la verdadera herramienta que nos salvará. No hay otra. Con principios y valores que estén arraigados en los ciudadanos tendremos los mejores profesionales. De lo contrario, de nada valen.

Los países son grandes o pequeños, ricos o pobres, no por lo que esté en el subsuelo o en los bancos, sino por la calidad de ciudadanos que los habiten. Con dolor lo digo. Venezuela hoy es muy pobre y muy desvalida, por eso tenemos que invertir tiempo y recursos para convertirla en una nación rica y poderosa.

Hoy felicito a mis colegas abogados, pero no como un lugar común para cumplir con una simple felicitación. Los felicito porque a pesar de no existir estado de Derecho siguen viendo la abogacía como esa profesión para hacer valer el derecho de su patrocinado.

Por lo pronto, seguiré enseñando el Derecho en las aulas de nuestra *Universidad de Carabobo* hablándole a mis alumnos de lo que yo creo es el *deber ser*

Tenemos que entregarnos a la enseñanza porque los que hoy son nuestros alumnos mañana les corresponderá reconstruir lo que estos bárbaros han destruido.

Al igual que el maestro *Pietro Calamandrei* tengo fe en la justicia y trabajo por ella. «Para encontrar la justicia es necesario serle fiel». La justicia es como todas las divinidades que solo se le presenta a quien cree en ella.

Apretado abrazo a mis colegas. Les pido creer y trabajar por la justicia, ella representa un edificio de muchas complicaciones pero cuando lo lleguemos a construir, tendremos grandes satisfacciones.

*Feliz Día del Abogado*

@pabloaure