Rubén Limas: Libertad de conciencia 

Rubén Limas - Notitarde

He actuado siempre apegado a mi conciencia y valores aprendidos en familia y la escuela. Proveniente de un hogar de gente trabajadora, aprendí que solo el trabajo y la educación te permiten crecer como persona. Así lo he hecho toda mi vida,  a pesar de estar en el sector político desde muy joven, nunca he vivido de la política, he trabajado y estudiado desde muy temprano. Llevo a delante dos pasiones: la política y la medicina, las dos ejercidas como misión de vida de ayudar a los demás. Estoy en la política y en la medicina para ayudar, dejar huellas en la vida, siendo todo lo útil que pueda para las personas.

La cada vez más creciente polarización del país, la intolerancia y violencia política, nos ha puesto en muchos momentos, en un lugar bajo en la dignidad humana. Nos ha convertido en animales salvajes capaces de destruir a quienes opinan diferente. Alegrarnos por la muerte del otro, al que consideramos nuestro adversario y recurrir inclusive a la burla del dolor ajeno.

No hay duda, como lo hemos dicho muchas veces, que este régimen que desgobierna a Venezuela, saco a flote lo peor que podemos tener como seres humanos. Nuestra sociedad se ha canibalizado y, somos capaces de  de asumir “un todos contra todos”, con tal prevalezca la posición o pensamiento que se tiene, sin importar para nada el razonamiento o argumentación del otro.

Hemos dejado de escucharnos, para gritarnos, ahora lo hacemos al mejor estilo fascista a través de las redes sociales, descuartizando a quienes consideremos nuestro enemigo por no pensar igual. Sin saber que al sembrar odio,  vamos a recoger tempestad en cualquier momento.

Venezuela tiene que girar 180 grados y tomar un camino distinto a la reconciliación nacional, con “Paz” pero con Justicia (quienes han cometido delitos de Lesa Humanidad deberán pagar sus culpas), pero definitivamente tenemos que reconstruir entre todos al país. No hay ninguna posibilidad que podamos avanzar en la reconstrucción de Venezuela, sino somos incluyentes y tolerantes en el ejercicio de la función pública y privada.

Si se diese el caso de llegar a un nuevo gobierno y, este llegara practicando las mismas conductas de este régimen que está por salir, tengamos plenamente la seguridad que caeríamos en un foso peor que donde estamos. El odio solo engendra más odio y devastación. No hay ninguna forma de construir con odio,  solo con amor infinito podemos construir una patria grande. Puede parecer le “cursi” que un hombre dedicado a la política hable de amor,  es  sin duda el instrumento más poderoso para cambiar las cosas que queremos  que cambien.

Quiero contribuir con mi tiempo y esfuerzo en la construcción de un inmenso movimiento de reconciliación nacional, basta ya de retaliaciones, persecuciones, amenazas, intimidaciones, odio, desafueros, violación  de los derechos humanos, de la libertad de expresión. No estoy diciendo repito, que haya impunidad, porque no habrá paz si no hay justicia. Estoy señalando que debemos girar radicalmente nuestra propia conducta para poder lograr realizar los cambios en nuestra sociedad.

No es una actitud “come flor”, ni vendida a nadie. Porque ni me compran, ni me vendo a nadie., actuó con absoluta libertad de conciencia. Como ser humano, puedo equivocarme, pero siempre recuerdo dos frases celebres de Nelson Mandela “No quiero ser presentado de forma que se omitan los puntos negros de mi vida”, ¡No!, y “A diferencia de muchos políticos, puedo admitir un error”. Pero estoy convencido que solo un gran acuerdo nacional, incluyente de todos los sectores de la vida nacional, nos sacará del atolladero donde estamos metidos, por culpa de todos, y no solo de algunos. Reflexionemos sobre el país que queremos construir y en esas reflexiones encontraremos que no hay manera de hacerlo solo o sectariamente.

Citando de nuevo a Nelson Mandela “Las dificultades rompe algunos hombres pero también crean otros”, y este es un momento de dificultades pero de grandes decisiones. En mi caso particular tomare las decisiones que contribuyan a que reine la paz para mi tierra. Quiero para Venezuela, pan, tierra, trabajo, educación, dignidad, salud  y desarrollo. No me dejaré arrebatar por el odio ni el resentimiento de mis más enconados adversarios.  Construir y no destruir es mi meta, y ella comienza con nuestra libertad de conciencia.  Nos decía Andrés Bello “Solo la unidad del pueblo y la solidaridad de sus dirigentes garantizan la grandeza de las naciones”

Por: Rubén Limas