Rubén Limas: Leña es lo que le daremos al Gobierno el 6 de diciembre

Rubén Limas - Notitarde

Las redes explotaron al unísono con expresiones de rechazo y hasta una sensación bastante parecida al asco, cuando un militar de alto rango invitaba a sus compañeros de armas a realizar un plan especial de abastecimiento de leña para repartir en la población. Los sentimientos de tristeza, indignación e impotencia se quedan cortos ante semejante aberración.

Y no es para menos, pues no se trata (como estamos ya acostumbrados) de un disparate de algún anónimo dirigente del partido socialista o algún militante de un movimiento político radical que, como es común, asoman propuestas bastante parecidas a la vida prehistórica, no. Se trata nada menos que de un funcionario castrense, de chamarra laureada y con varias estrellas patentadas en su uniforme, quien en pleno siglo XXI se atrevió a proponer como salida a la crisis energética repartir leña a los venezolanos.

La rabia no es únicamente por el hecho de que muy probablemente ese militar sí tenga gas doméstico en su casa, no. Ni siquiera por el evidente hecho de que hace siglos que Venezuela procesa, distribuye y exporta gas doméstico, sino que estamos hablando de un país petrolero, que por sencillo ejercicio lógico pudiera tener problemas de cualquier tipo, menos de suministro de derivados del petróleo.

Tal vez en alguna isla de la periferia sería entendible esta situación  y pudiera someterse a un análisis complejo, ¿Pero Venezuela cocinando a leña? ¿la misma Venezuela que proporcionó más del 70% del combustible a los aviones aliados de la segunda guerra mundial?

Poco se sabe sobre los hechos históricos, pero nuestro pueblo tiene derecho a saber que fue en Venezuela, en poblaciones tan humildes que parecen inverosímiles, donde se extrajo la energía que movió al mundo moderno por muchos años. No sería exagerado decir que de pueblitos como Cabimas, en el estado Zulia, se procesó el combustible que movió la industria, el comercio y la prosperidad de occidente.

En la época en la que la gente vivía bien con AD, con gobiernos como los de Carlos Andrés Pérez, ver un venezolano llegar a una tienda cualquiera en Miami, era sinónimo de lujo, venta, crecimiento. No podemos olvidar nuestro estatus histórico y debemos negarnos rotundamente a la idea de tener que cocer nuestros alimentos a leña.

Venezuela  estuvo siempre como ejemplo de crecimiento industrial y amplitud comercial, hija de la expansión, de la globalización y el comercio, madre de brazos abiertos para la inversión y el recurso humano del mundo entero, es nuestro deber patrio conservar ese autoestima histórica y echar andar en la lucha por la recuperación de la democracia , pero antes debemos buscar la vía constitucional (electoral) de salir del gobierno de Maduro, autoritario y comunista.

Vale la pena decir que la ausencia, no solo de gas, sino del más básico servicio, que va desde el agua potable, el derecho a la salud o a la luz eléctrica es un asunto realmente absurdo, sobre todo si tomamos en cuenta que hace muy poco, en el mandato del ex presidente Hugo Chávez, este país tuvo el más grosero y grande ingreso petrolero que jamás vivió la Nación. Hoy es imperante preguntar ¿Dónde está ese dinero?

Solo en 2013, según cifras del mismo gobierno de Maduro, Venezuela producía casi 2 millones de barriles diarios. Hoy no se produce ni la mitad y la bonanza de esa época se fue quién sabe a dónde, pero en el bolsillo de los venezolanos no está.

Es casi un recuerdo nostálgico, cuando la dirigencia opositora denunciaba lo que llamábamos «la regaladera», de nuestro dinero. Que si un bono basura comprado a Argentina, que sí una termoeléctrica en tal país centroamericano o buques y más buques de crudo gratis para Cuba. Hoy los venezolanos no tenemos ni plata, ni luz , ni gasolina.

Pero la tragedia de la historia está, en que no puede echar para atrás. Solo podemos alzar la mirada y ver hacia adelante. Han sido muchas las rutas, muchos los planteamientos y hay que decir también: muchos los errores.

Por eso invoco el sentimiento democrático y patriota de nuestro pueblo y los invito a salir masivamente a votar en las elecciones del próximo 6 de diciembre. Vendrán algunos mentirosos a querer engañarnos con salidas aventureras, otros dirán que desde el exilio tendremos un dizque gobierno paralelo, pero eso no es cierto.

Solo es cierto el poder que cada venezolano aún tiene con el voto directo, secreto y universal. Si supieran el miedo que les da al gobierno que todos salgamos a votar y la cantidad de recursos que invierte en dividirnos con voceros abstencionistas.

Para volver a la Venezuela de punta de lanza, la del futuro y el progreso tenemos que dar pasos seguros. Tenemos que votar