Rubén Limas: Soy para todos el Dr. Rubén Limas

Como muchos de ustedes, nací en un humilde hogar venezolano, en el que me formé siguiendo el buen ejemplo de mis padres, Inés Ramona y Pedro Concepción, quienes siempre fueron, para mi gran satisfacción, honestos, trabajadores y además, solidarios con sus vecinos.

Papá fue un obrero de la General Motors, en aquellos añorados tiempos de la grandiosa Zona Industrial de Valencia. De él, heredé su espíritu de lucha frente a la injusticia social y su gran deseo de tener siempre un país mejor.

De mi amorosa madre copié su sensibilidad para dar apoyo a todo aquel que necesitaba de su ayuda. Un recuerdo que llevo grabado en mi corazón.

Los valores de la lucha social y de la solidaridad humana ‒lo digo con orgullo‒ me han guiado toda mi vida. Y fueron mi inspiración a la hora de estudiar Medicina en nuestra querida Universidad de Carabobo. Gracias a mi profesión de médico traumatólogo, que ejerzo desde hace 29 años, he cumplido con una gran labor de ayuda social. Primero, en el Hospital Central de Valencia y, luego, en el Hospital Carabobo, donde con mis manos de cirujano y el amor que me enseñaron mis padres, he procurado siempre contribuir con la salud de nuestra gente más humilde.

Por otra parte, considero necesario hacerles saber que la permanente actualización en el estudio de los avances científicos de mi profesión, me ha permitido participar en actividades tan diversas como: ser profesor del Post Grado de Traumatología y Ortopedia de la Universidad de Carabobo, directivo del Colegio de Médicos del estado; delegado a la Federación Médica Venezolana; médico de nuestro glorioso equipo de los Navegantes del Magallanes, miembro de la Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos de los Estados Unidos, miembro de la Academia Europea de Traumatología, miembro honorario de la Sociedad Colombiana de Traumatología, y lo que me llena del mayor orgullo: haber alcanzado el reconocimiento de ser Premio Nacional de Traumatología.

Toda esa vasta experiencia ha sido puesta al servicio de nuestro pueblo. Al día de hoy, puedo decirles que, desde la Asamblea Nacional, en mi condición de vicepresidente de la Comisión de Educación, Salud, Ciencia, Tecnología e Innovación y miembro de la Subcomisión de Salud, continúo en mi constante labor. Al parlamento nacional, como ustedes saben, llegué por el voto del pueblo venezolano y también por la confianza que me diera la organización en la cual he militado desde muy joven: Acción Democrática, de la cual fui Secretario General en  Carabobo y, actualmente, su Presidente a nivel nacional.

En estos momentos, de cara al venidero proceso electoral del 21 de noviembre, he recibido la postulación que me hicieron las organizaciones de la Alianza Democrática para ser el próximo Alcalde de Valencia. Este, que es un enorme compromiso, lo he aceptado con la frente en alto y con la misma responsabilidad ética con que, años atrás, juré cumplir como médico para tratar a mi gente.

Valencia ‒cosa que digo al mundo‒ es mi más importante paciente y aquí estoy para sanarla. Seguro estoy de que nuevamente triunfará el bien y venceremos al mal. Con nuestro voto rescataremos a Valencia y, juro ante Dios, que no me daré descanso hasta transformarla en la primera Ciudad Inteligente y Sustentable y, la Capital de la Salud de nuestra amada Venezuela.

Cuento con ustedes para triunfar en esta contienda democrática por la Alcaldía de Valencia, así como ustedes cuentan conmigo para que, entre todos, con el ojo clínico y la precisión quirúrgica que merece esta tierra de Libertad, volvamos al camino del progreso y el bienestar.

¡Volveremos a vivir mejor, pues lo merecemos!

¡Dios bendiga a Valencia