Rubén Limas: Caminos para la reconciliación nacional

Rubén Limas - Notitarde

Hace muchos años el premio Nobel Amartya Sen expresó en un  famoso artículo que “las hambrunas no ocurren en las democracias”. Su razonamiento, muy lógico, era que en las dictaduras es inherente la ausencia de transparencia, rendición de cuentas, libre circulación de información y la imposición de una sola “verdad”. En tal caso esperar que una dictadura diga que la gente muere de hambre o  de enfermedad, que sufre y que padece “X” problema, es en vano.

En Venezuela ya acumulamos 20 años de la mentira oficial como norma. Estos revolucionarios  ocultan información y, a través de la censura distorsionan la realidad y la historia.  De nuestras carencias y dificultades tan extremas hay solo tres culpables habituales: el enemigo anterior (la cuarta), el enemigo interior (la oposición) y el enemigo exterior (el imperialismo).

Ahora bien, llegamos a un punto en el cual un proceso de transición política no solo es posible sino deseable. ¿Acaso no es obvio que tantas injusticias nos hayan dejado un tropel de odios, resentimientos y desconfianza entre los venezolanos? ¿Acaso no es de esperar que la desinformación, la imprecisión histórica y la opacidad administrativa generen aún más desencuentros y la proliferación de teorías conspirativas que obstaculicen la estabilidad de una naciente nueva democracia? Frente a estas interrogantes debemos estar claros: no hay reconciliación sin verdad y sin justicia.

No se trata de cacería de brujas, al contrario, es necesario insistir en el establecimiento de esquemas de justicia transicional que permitan, más que el castigo, revelar lo ocurrido por doloroso y vergonzoso que sea. Además, siendo realistas, quedarán en pie los llamados “enclaves autoritarios” y a ellos hay que hacerles frente con las armas de la democracia: la exigencia de transparencia y rendición de cuentas. Para esos dos frentes de lucha política deben abrirse caminos para propuestas concretas que logren la reconciliación nacional, más que como un anhelo etéreo, como un imperativo del cual depende la estabilidad de la democracia naciente.

Hemos decidido plantear y poner sobre la mesa dos proyectos legislativos cuya motivación es fijar como objetivo la reconciliación nacional, a saber: un Proyecto de Acuerdo para la Preservación de la Memoria Histórica y un Proyecto de Ley de Transparencia de la Cooperación Internacional.

El proyecto de preservación de la memoria histórica está basado en lo estipulado en el Estatuto de la Transición aprobado en el 2019 por la Asamblea Nacional. Se inspira en la experiencia de otras naciones que atravesaron contextos dictatoriales o bélicos en los cuales se temía, con fundados motivos, que graves violaciones de derechos humanos, torturas, tratos crueles, degradantes fuesen olvidados y, peor, susceptibles de negacionismo histórico. Así como hoy existen quienes niegan que ocurriera el holocausto nazi en contra de los judíos, puede que mañana, otros  nieguen que existió una “Lista Tascón”, expropiaciones que destruyeron el aparato productivo, represión, cárcel, muerte para los que protestaban y que existieran lugares destinados a la tortura.

Es por ello que rescatar la memoria histórica se hace importante. Hacer  museos, documentos  y monumentos que recuerden lo que nos ha pasado, se convierte en una dimensión  de la justicia y la verdad, insustituible.

Con respecto al proyecto de Transparencia de la Cooperación Internacional, nos mueve una preocupación muy concreta. Para combatir lo que hoy es la mentira oficial de la dictadura y mañana será la teoría de conspiración de los “enclaves autoritarios” -nadie lo ponga en duda- es necesario crear las normas, procedimientos y legislación que aseguren la total transparencia en los asuntos públicos. Un aspecto que será muy importante, para lograr la reconstrucción del país, será recibir ayuda internacional. Está debe ser regida por los principios de transparencia, rendición de cuentas y contraloría social, para desarmar los ataques de postverdad que seguro se harán presentes.

Esta propuesta plantea, entre otras consideraciones, que todas las organizaciones que efectúen labores de ayuda humanitaria, asistencia educativa, sanitaria, inversiones en equipamiento urbano y otras modalidades de cooperación internacional, publiquen de forma periódica su ejecución. De modo que la ciudadanía pueda conocer los resultados y destino de ese apoyo.

“Es momento de sanar” como dijo Mandela, pero eso no es un eslogan o un mantra, no son solo buenos deseos ni es Feng Shui. Debe traducirse técnica y concretamente en legislación vigente para dotar de confianza un proceso de transición que además de urgente será sumamente complejo. Aquí en Carabobo hay propuestas claras para ello

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here