Rubén Limas: Defendamos los logros de la política para conquistar la victoria

No hay a esta hora en la República algo que debamos cuidar más que nuestros avances democráticos. Logros paridos en meses de prudentes conversaciones con aliados y rivales, que luego de semanas de difamación y ataques, devino en el retorno de la ruta electoral por parte de las fuerzas democráticas de Venezuela.

Solamente por eso y por la catástrofe social que estamos evitando a mediano plazo, vale la pena defender con celo paternal todos y cada uno de los logros que con tanto sacrificio hemos obtenido. No es para menos: más allá de las descalificaciones de las improvisadas hordas digitales, hay muchos compañeros que por la paz de su Patria fueron objeto de sanciones internacionales y señalamientos miserables, lo cual es razón suficiente para que el resguardo de este triunfo de la paz sea un deber moral de todos nosotros.

Tanto es nuestro espíritu democrático que celebramos que aquellos que en días de confusión se unieron a la aquelarre para perseguir a los demócratas, hoy están preparándose para participar en las megaelecciones. Algunos sin complejo en aceptar su equivocación, otros pretendiendo borrar el pasado y los insultos, pero al fin ajustados a la ruta constitucional.

Sin embargo, es menester alertar a la opinión pública y a los factores de la democracia que debemos estar atentos, pues no sea que algunos quieran unirse a esta ruta solo para dividirla y generar candidaturas alternas a las acordadas por los partidos de la Alianza.

En política la ingenuidad es defecto y un error casi suicida, que no se le perdona ni siquiera a los que aún visten el velo del noviciado. No queremos pensar que oscuros intereses mueven a aquellos que fingiendo bondad, esconden en la solapa el arma homicida contra la democracia, la amistad y la oportunidad que les da Venezuela de incorporarse a la constitucionalidad.

Quienes hoy quieran incorporarse a este gran logro político (CNE electo por la AN, elecciones regionales, mesas de diálogo) deben hacerlo con el corazón descubierto ante sus compatriotas; ingresar a todas las mesas de acuerdos y negociación para proponer y debatir candidaturas unitarias, siempre en pro del beneficio colectivo y respetando el natural derecho político a la aspiración sana y la estrategia transparente.

Es por eso que , ante cualquier eventualidad con algún malintencionado y divisor de oficio, estamos atentos y listos para darles una redoblona blanca, amparados por nuestra modesta pero fuerte maquinaria electoral.

Tan respetuosos hemos sido en la Alianza Democrática de estos procesos de diálogo, que no hemos querido adelantar nombres en las regiones para posibles candidaturas, precisamente para respetar los tiempos de acuerdos, conversaciones y demás gestiones.

Sin embargo , eso no significa que no tengamos ya adelantado todo el trabajo de la maquinaria, que implica la formación de los testigos, los defensores del voto y los equipos técnicos electorales que harán de esta megaelecciones una fiesta de júbilo y victoria para la Alianza Democracia y el país.

De hecho, adelantamos nacionalmente un reglamento para discutirlo con la asamblea de este espacio estratégico y usarlo como referencia a la hora de escoger nuestras candidaturas, por lo que toda nuestra gente está firme, disciplinada y haciendo el trabajo invisible pero gigante de robustecer la maquinaria.

Ya no estamos – por fortuna- en los días de la violencia política y la conspiración. Ya están lejos los vientos conflictivos e infértiles de la guerra entre los venezolanos, por lo que invitamos al pueblo de Venezuela a sumarse masivamente a esta ruta electoral y salir con toda la voluntad de un cambio político y votar por los candidatos de la democracia.

Hay que recordar que hasta hace muy poco , pensar en este camino era una utopía, que luego se fue convirtiendo con base segura y orgánica en un propuesta viable y coherente, hasta que hoy después de un largo viacrucis ante la opinión pública, nos convertimos en la ruta más realista, sensata y coherente de la oposición venezolana.

El compromiso es mucho mayor al del pasado 6 de diciembre, pues en aquellos días éramos muy pocos los que asumimos la bandera de la lucha constitucional y nos fuimos solos contra el chavismo. Pero hoy las condiciones son totalmente distintas, pues se trata de una nueva oportunidad que los venezolanos le están dando a una oposición que ha estado llena de errores y desaciertos, pero que está otra vez turno al bate para su reivindicación.

Así que levantemos la mirada, enfoquémonos en lo estratégico y llenemonos de amor por este pueblo, para no fallarle. Sigamos luchando, que la victoria se visualiza en el horizonte y esta tierra se merece todo nuestro esfuerzo.