Sin Secretos CB: El Payaso “Lucky” Lucchese Y El Gocho Saltarín

Sin Secretos CB - Notitarde

La criminal genética. En pasadas entregas hemos realizado, ante nuestra notoria ignorancia en lides científicas, el complejo esfuerzo por exhibir la directa relación que existe entre la conducta de ágil ladronzuelo del “Lucky” Lucchese, el triste payaso con sus ancestrales genes. Hemos elevado hasta nuestra febril oración al fraile católico agustino, Gregor Mendel para encontrar en sus fundamentales leyes sobre la herencia genética, alguna divina señal que confirme nuestra tesis y allí, precisamente allí, bajo la inobjetable frase “Mendel no perdona”, logramos el aguardado hallazgo. El destino del “Lucky” Lucchese, el maloliente payaso está sellado. Su condición de reconocido maleante o aventajado ratero le corre dinámicamente por cada una de sus venas. Es el orgulloso legado de su venerado tío GENARO SCALETTA, involucrado en oscuras, inconfesables y hasta tenebrosas operaciones en la lucrativa  práctica del tráfico de sofisticados narcóticos.

La inquieta y ágil bailarina. Cómo deliberadamente sacada de la excepcional obra del eterno Gabo,  “El amor en los tiempos del cólera”, surge voluptuosa, con su magistral y seductora figura, la ágil bailarina, aquella otrora fiscal de nuestro Ministerio Público, que no solo le otorgó  la impunidad que requería “Lucky” Lucchese, el triste payaso para emprender, desde aquel comando o sede de policía municipal, de manera desenfrenada todo el carrusel de delictivos hábitos y prácticas, sino que igualmente, la ágil bailarina puso en jaque la quietud y estabilidad del seno familiar de “Lucky” Lucchese, el fétido payaso, quien válidamente cautivado, se extravió en una tórrida y hasta enfermiza relación sentimental. Se juraban amor del bueno, en cualquier recóndito espacio o rincón. Pero llegó la hora de la inesperada partida, el lerdo “Lucky”, por directas instrucciones de sus nuevos y dispares patrones, tenía que buscar un nuevo destino para tratar de purgar  en un moderno templo, sus imperdonables pecados y poder recuperar en una desmemoriada localidad del extranjero, su incurable y arruinada reputación.

Miami y sus delirios. La localidad escogida por “Lucky” Lucchese, el triste payaso fue la cosmopolita ciudad de Miami. Allí arribó alegando que era víctima de un agobiante acoso y hostigamiento por parte de las fuerzas policiales y de inteligencia del país. “Soy un perseguido” gritaba estridentemente en los amplios pasillos del internacional aeropuerto y abrazando estrechamente a cualquier funcionario policial apostado en la terminal aérea, se le logró escuchar entre sollozos y vertiendo una fingida lágrima “Necesito su protección, soy un exilado”. Lo qué tal vez ignoran las autoridades del norte del continente, es que “Lucky” Lucchese, el pestilente payaso llegaba a territorio americano con las alforjas repletas, con mochilas colmadas de incalculables recursos, no solo producto de su prontuario de desembarazado caco, sino también del financiamiento por parte de aquellos que desde nuestro país y en posiciones de relevancia han conformado con Lucky Lucchese, el triste payaso, una indisoluble alianza o dispar binomio. Ya radicado el bufón en Miami ,iniciaron la segunda etapa de la sofisticada estrategia del dúo, del binomio y se desata una verdadera campaña de desprestigio y descalificación contra el presidente Nicolás Maduro, Diosdado Cabello, las FANB, gobernaciones, el TSJ, el CICPC, Poder Judicial. El autor y cerebro del binomio al parecer carece hasta del más básico de los escrúpulos y somete al escarnio público, ordena, como en pretéritos tiempos de mandatario, a lanzar detonantes ataques sobre aquellos “camaradas” que en elevadas cónclaves partidistas los llega a tutear como “compañeros de luchas y defensores del proceso revolucionario”.

El emporio y el gocho saltarín. Invitamos al lector para que nos coloquemos juntos en una amplia y grisácea aula, nos sentemos en un estrecho y vetusto pupitre, para que delante del verde pizarrón, alguien pueda tener la más rebuscada explicación que al menos justifique la monumental fortuna que ha logrado amasar “Lucky” Lucchese, el triste payaso y que lo ha llevado a conformar en Miami, el dantesco “Clown Emporium” (El emporio del payaso), donde se pueden observar inmuebles en exclusivas y privilegiadas zonas residenciales con valores millonarios en divisa americana. Más de una decena de empresas que abarcan los más refinados rubros gastronómicos, restaurantes, cafeterías, panaderías, bodegones de licor, utilizando para ello el astuto antifaz de los nombres de su propia cónyuge, hermana o cercana parentela. De allí que la explicación a esta grosera ostentación, no puede ser solo su dilatada carrera de aventajado ladronzuelo, sino que la inagotable fuente de ingentes recursos son provenientes del financiamiento por parte de los descollantes autores de la elaborada trama, de la estrategia de la descalificación, de pisotear dignidades, sin importar ideológicas semejanzas. El interlocutor es el “Gocho Saltarín”, quien con su sumiso y arrastrado equipo desde Caracas, llegan a elaborar los textos de la arremetida, del insulto que “Lucky” Lucchese, el infiltrado  payaso, el expuesto doble agente, tiene que plasmar en sus redes sociales, donde el supuesto “desterrado” hace énfasis de un falso patriotismo. Es la bien remunerada herramienta. Es el conveniente empleado.  El binomio llega a imaginar, cómo en una suerte de estéril fantasía, que con la agresión y agravio a sus mismos “camaradas”, serán ellos los llamados a ejercer puestos protagónicos en esta patria. Nos llega Calderón de la Barca y con Segismundo nos recuerda: “Que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son”. Y esa es la verdad

@CESARBURGUERA