SINSECRETOSCB: La vida de Pancho y sus indecentes morrones

SINSECRETOSCB – Notitarde

La pereza de Pancho. Despunta el alba, corre raudamente el tránsito matinal del día, de repente y desde el recóndito fondo de un amplio zaguán, surge un estridente llamado que hace estremecer los vetustas paredes de la casona y en el amplio pasillo retumba el eco del ensordecedor grito: “Levántate Pancho, ya son la diez de la mañana y te esperan en Caracas”. Al escuchar la reprimenda y con el sol atentando reciamente contra la ventana, Pancho asume, con reserva, el compromiso de levantarse del confortable lecho y después de frotar su precaria cabellera y amplia panza, llega a balbucear “Ya voy, aquí no me dejan dormir en tranquilidad”. En el portón principal de la espaciosa casa, se encontraban los indecentes morrones, cansados no solo de la interminable espera, sino que igualmente la ingesta de varios tazones de fuertes guayoyos, estaban haciendo mella en sus respectivos aparatos digestivos. Son los perennes adulantes y compañeros, es el “boticario” y el “bodeguero“, esas mismas codiciosas manos que manejaron discrecionalmente y sin ningún tipo de control los incalculables recursos de las medulares áreas de salud y alimentación durante la pasada administración en nuestro estado y que bajo el padrinazgo de una insolente impunidad, huyeron despavoridos hacia la ciudad capital de la mano del bonachón Pancho, para eludir el destino final de los fríos y grises barrotes. El reloj anunciaba el arribo del mediodía, eran las doce en punto y en ese preciso instante aparecía al fin Pancho, quien con un enorme emparedado en sus manos y con aderezos, salsas regadas en su vestimenta, se dirigía en tono épico al “boticario” y “bodeguero”, los indecentes morrones, y les exclama: “Vámonos para Caracas, es la hora de conspirar contra Carabobo”.

Caracas y el eterno Waraira. Al arribar a la capital de la República, Pancho y sus indecentes morrones, el “boticario” y el “bodeguero” toman rumbo hacia la sede donde funciona la blindada estructura partidista del PSUV, principal órgano político del proceso revolucionario. En un reducido despacho asignado a Pancho para que se entretenga con enredados números y utópicas teorías aritméticas, le aguardan la permanente pléyade o caterva de avivados o avispados burócratas, Los mismos que han acompañado desde siempre al cándido Pancho en cada una de sus protagónicas funciones que le ha correspondido, con notorio desgano y marcado desdén, desempeñar. Esos que ostentaron poder en la región y que contribuyeron a confeccionar una de las más nefastas gestiones de gobierno que tenga memoria Carabobo. En la diminuta oficina del principal partido político de la revolución, el ingenuo Pancho pretende, con la anuencia de sus mamelucos adulantes, confeccionar una elaborada trama, una sofisticada estrategia para no solo seguir con el terco afán de obstaculizar el tránsito gubernamental de este nuevo Carabobo dirigido por Rafael Lacava, sino que ahora se presentan con la aviesa e inaceptable posición de imponer, desde Caracas, los candidatos que deberán representar a nuestra entidad federal en la nueva conformación de la Asamblea Nacional. Es la burda imposición de frívolas y vanas candidaturas, nacidas de la frustración, resentimiento y complejo por el resurgimiento de una moderna concepción de gobierno en Carabobo, siempre apegada al intacto legado. Es la cobarde arremetida y asalto no solo contra Rafael Lacava, los 12 Y no 13 alcaldes, ya que uno se esta prestando indignamente para el truco y el engaño, la totalidad de legisladores y concejales, sino que este nuevo “ataque fulminante” va dirigido directamente contra el siempre consecuente y leal movimiento popular que ha sido soporte y sostén del sendero revolucionario en la región. La inadmisible prédica por parte del bonachón Pancho y su adulante caterva es que no haya consulta interna, que no se escuche a los que legítimamente ejercen la representación popular. Que nunca se eleve la calificada y necesaria voz del común, del militante de base que se mantiene diariamente rebelde y en resistencia ante los diarios ataques internos y foráneos  que buscan socavar, atentar contra el gobierno nacional. Ante ello surgirá espontáneamente el categórico rechazo y contundente repudio. El constante asedio y persistente hostigamiento hacia Carabobo, se ha convertido en el único argumento político de aquellos que huyeron despavoridos y en la actualidad se confunden en su propia torpeza e incapacidad.

Los impuestos candidatos. Pero para la imposición de las candidaturas sin ningún tipo de ascendencia o repercusión popular, se requiere del estricto control de las oficinas del ente comicial, de los espacios del CNE en la región y allí precisamente surge nuevamente el cándido Pancho para cínicamente colocar como director de esta importante dependencia electoral a Gerardo Ameliach, con cuestionable pasado en la anterior y desdichada administración regional,que en el presente exhibe orgulloso sus oscuras sociedades con malhechores personajes en curiosas actividades potabilizadoras. Por ello tendrá que surgir el bonachón Pancho, con sus recientes logros académicos, obtenidos curiosamente en tiempos de pandemias, para explicar cómo someterá a un verdadero escarnio al buen José Villarroel, que con computadora en mano y en el centro de Guacara, será candidato por el emblemático eje oriental de nuestro estado o en una suerte de pedagógica lección, convenza al colectivo de la región, que el fiel Juan Carlos Otaiza será el abanderado por la febril circunscripción electoral del sur de Valencia, sustituyendo al eterno candidato y perdedor, el ilustre “bodeguero”, a la sazón aquel celoso capataz de alimentarios galpones. La alianza perfecta con miras a los comicios parlamentarios debe ineludiblemente nacer del amplio consenso, donde de manera dinámica converjan los diferentes sectores que hacen vida y les duele este nuevo Carabobo, es la necesaria expresión del gobernador y del alcalde, del legislador y del edil que son los únicos que puedan garantizar la reivindicación de la voz sabia del común, de ese militante que se mantiene aferrado a este proceso y que recuerda que Carabobo no se rinde. Y esa es la verdad.

Por: César Burguera                                                                        @CESARBURGUERA