Malandro valenciano encontró la muerte cuando debutaba en las trochas de Cúcuta

Ladrón valenciano - Notitarde
Lo mataron en Venezuela, pero lo arrastraron hasta los predios colombianos. Foto: Agencias

Notitarde.- Un malandro valenciano que tanteaba la suerte en las trochas de Cúcuta cayó asesinado de varios disparos en la cabeza.

Las autoridades de la Policía Metropolitana de Cúcuta lo identificaron como Eduing Arcángel Aular Quintero. Tenía 24 años, oriundo de Valencia, estado Carabobo.

El pasado jueves lo asesinaron junto a Jorge Alberto Noguera Daza, de 25 años, natural de Maracay. Ambos eran trocheros que cargaban maletas a los venezolanos que escapan del régimen y huyen por los pasos ilegales.

Los asesinaron en territorio venezolano y sus cuerpos los arrastraron hasta los predios colombianos. Los abandonaron debajo del puente internacional Simón Bolívar. Tenían la ropa mojada y las manos atadas por la espalda. Los cuerpos los trasladaron hasta la morgue de Cúcuta donde intentaban identificarlos.

El malandro valenciano, al igual que su compañero de infortunio, carecía de documentos de identidad. Sólo tenía un tatuaje en uno de sus brazos que decía: “Eduing, Amor de familia”.

La señora María Quintero, madre de Eduing Arcángel Aular Quintero, llegó como pudo al tanatorio de Cúcuta. Allí admitió que su hijo era consumidor de drogas y que estuvo preso en Valencia al menos en cinco oportunidades por el delito de robo.

Por venganza mataron al malandro valenciano

La llorosa madre recordó la corta carrera delictiva de su hijo. “A sus 14 años lo detuvieron y lo llevaron a un centro de menores, pero el papá se las ingenió para retirarlo. Ahí fue el primer error”, dijo. El frecuente reciclaje de presos en Valencia le permitía a Eduing salir y volver a entrar a los penales.

“No era la primera vez que me llegaban rumores de que lo habían matado. Por eso, cuando mi hija me contó, yo le contesté: ¡ay, deje la jodedera… Deje ese cuento ya! Pero esta vez era cierto. Dejó en la orfandad a dos niños. Uno de ocho años y otro de sólo dos meses de nacido.

“Supe que era trochero. Yo le pedía que dejara esa mala vida. Una vez, cuando estaba drogado, hizo de todo y luego ni sabía”, señaló.

Agentes de la Policía Metropolitana de Cúcuta atribuyen la muerte del malandro valenciano a los grupos irregulares que operan del lado venezolano. Con frecuencia se asesinan unos a otros por el control de las trochas para contrabandear gasolina y drogas. Las bandas mantienen unas disputas a muerte.

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